Acuicultura en Chile

Especies cultivadas

Peces, moluscos y algas forman parte de una actividad diversa, desarrollada en distintas zonas del país y con sistemas adaptados a cada especie.

Cuando se habla de acuicultura chilena, probablemente la primera imagen que viene a la mente es el salmón. Y existen buenas razones para ello: los salmónidos concentran gran parte de la producción nacional y constituyen la actividad acuícola chilena más conocida internacionalmente.

Sin embargo, la acuicultura del país comprende también el cultivo de choritos o mejillones, macroalgas, ostiones, ostras y otras especies, desarrolladas tanto en ambientes marinos como continentales.

Esta diversidad ha dado origen a distintas actividades productivas, entre ellas:

  • salmonicultura;
  • mitilicultura;
  • cultivo de macroalgas;
  • ostreicultura;
  • cultivo de ostiones;
  • además de programas de investigación y diversificación asociados a nuevas especies.

Salmónidos: el principal grupo productivo

El cultivo de salmónidos representa el principal foco de la acuicultura chilena.

En Chile se cultivan principalmente tres especies:

  • Salmón del Atlántico (Salmo salar)
  • Salmón coho o del Pacífico (Oncorhynchus kisutch)
  • Trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss)

Entre ellas, el salmón del Atlántico es la especie predominante.

Según el Informe Sectorial de Pesca y Acuicultura de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA), edición diciembre de 2025, el salmón del Atlántico representó el 54,3 % de todas las cosechas acuícolas del país durante ese año.

El salmón coho representó un 18,7 %, mientras que la trucha arcoíris alcanzó un 3,3 %, mostrando esta última una disminución sostenida durante los últimos años.

En conjunto, estas cifras permiten dimensionar el peso que tienen los salmónidos dentro de la acuicultura nacional.

Chorito o mejillón chileno

Fuera de los salmónidos, uno de los cultivos más importantes es el chorito o mejillón chileno (Mytilus chilensis).

Su producción se concentra especialmente en la Región de Los Lagos, donde se ha desarrollado una importante industria mitilicultora.

El crecimiento de esta actividad ha permitido posicionar a Chile entre los principales actores internacionales del sector: actualmente, el país es señalado como el segundo productor mundial de mejillones.

La mitilicultura presenta características productivas diferentes de la salmonicultura. Los mejillones son organismos filtradores: obtienen naturalmente su alimento desde el agua, principalmente a partir de fitoplancton y materia orgánica disponible en el ambiente.

Esto significa que su cultivo no requiere suministrar alimento formulado, una diferencia importante respecto del cultivo de peces.

Macroalgas: otro componente de la acuicultura chilena

Las algas también forman parte de la producción acuícola nacional.

Entre ellas se encuentra el pelillo, además de otras macroalgas que han sido objeto tanto de cultivo comercial como de investigación y programas de desarrollo.

Aunque actualmente representan una proporción pequeña del volumen total de las cosechas acuícolas (0,7 % en 2025), su cultivo presenta interés desde la perspectiva de la diversificación productiva y del desarrollo de las economías costeras.

El cultivo de macroalgas también ha sido considerado una alternativa para disminuir la presión sobre praderas naturales y ampliar las oportunidades productivas vinculadas a la pesca artesanal.

Ostiones

El ostión del norte es otra de las especies presentes en la acuicultura chilena.

Su cultivo se ha desarrollado principalmente en la zona norte del país, donde las condiciones ambientales permiten una actividad acuícola diferente de la que predomina en las regiones australes.

Así, mientras salmones y choritos caracterizan gran parte de la producción del sur, los ostiones forman parte de la identidad acuícola de las regiones del norte.

Ostras

Chile también cuenta con cultivos de ostras, entre ellas la ostra del Pacífico y la ostra chilena.

La ostreicultura forma parte de la diversidad de cultivos de moluscos presentes en el país y se desarrolla bajo condiciones y sistemas productivos distintos de aquellos utilizados para salmones, choritos u ostiones.

Aunque su escala es menor frente a los principales grupos productivos, contribuye a mostrar una característica importante de la acuicultura: no existe una única manera de cultivar organismos acuáticos. Cada especie requiere condiciones, tecnologías y conocimientos particulares.

Una matriz concentrada, pero con potencial para diversificarse

La producción acuícola chilena continúa concentrada principalmente en salmonicultura, mitilicultura y otros cultivos ya consolidados. Sin embargo, las condiciones naturales del país han impulsado durante décadas la búsqueda de nuevas especies susceptibles de ser cultivadas.

Los estudios recopilados en el trabajo base han identificado cerca de 60 especies con potencial de cultivo en Chile. Desarrollar comercialmente una nueva especie, sin embargo, no es un proceso rápido: la experiencia internacional indica que puede requerir alrededor de 10 años de investigación y desarrollo, además de la creación de capacidades especializadas.

Por esta razón, diversificar la acuicultura implica mucho más que demostrar que una especie puede reproducirse o crecer en cautiverio. También es necesario resolver aspectos tecnológicos, sanitarios, regulatorios, productivos y de mercado.