Acuicultura
Acuicultura en Chile
Chile es uno de los países acuícolas más relevantes de América Latina: produce alimentos, genera empleo y sostiene una red de proveedores, ciencia y tecnología.
Chile es uno de los países acuícolas más relevantes de América Latina y un actor importante dentro de la acuicultura mundial.
Durante las últimas décadas, el país desarrolló una actividad altamente especializada y orientada principalmente a los mercados internacionales, capaz no solo de producir alimentos, sino también de generar empleo, sostener exportaciones e impulsar una extensa red de proveedores, servicios técnicos, logística, investigación aplicada y tecnología especializada.
Su desarrollo se ha concentrado principalmente en tres grandes grupos: peces, moluscos y algas, aunque dentro de ellos existe una diversidad de especies, escalas y sistemas productivos.
¿Cuánto produce la acuicultura chilena?
Según el Informe Sectorial de Pesca y Acuicultura de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA), edición diciembre de 2025, durante ese año las cosechas acuícolas de Chile alcanzaron aproximadamente 1.502.000 toneladas, un 5,8 % más que en 2024.
De ese total:
- 76,3 % correspondió a peces;
- 22,9 % a moluscos;
- 0,7 % a algas.
Estas cifras permiten dimensionar la escala que ha alcanzado la actividad, pero también muestran una característica importante de la acuicultura chilena: pese a que el país posee condiciones naturales para desarrollar distintas formas de cultivo, la producción continúa fuertemente concentrada en algunos grupos y especies.
Mucho más que salmones
La salmonicultura es la actividad acuícola más conocida y de mayor valor económico del país, pero la acuicultura chilena no produce solamente salmones.
También se desarrollan actividades vinculadas al cultivo de:
- choritos o mejillones chilenos;
- macroalgas, como el pelillo;
- ostiones;
- ostras;
- además de distintas especies que han formado parte de iniciativas de investigación y diversificación.
Chile destaca internacionalmente no solo por su producción de salmónidos: también es reconocido como segundo productor mundial de mejillones y como un actor relevante en el cultivo de macroalgas.
La diversidad de especies cultivadas se aborda con mayor detalle en la sección de especies cultivadas.
Una actividad marcada por el territorio
La acuicultura chilena tiene una fuerte expresión territorial.
La mayor parte de la producción se desarrolla en el sur del país, especialmente en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes, donde la geografía de fiordos, canales y zonas protegidas, junto con las condiciones oceanográficas y la disponibilidad de agua, han favorecido el desarrollo de cultivos acuícolas.
Pero la acuicultura nacional no se limita al extremo sur. En otras zonas del país también se han desarrollado cultivos de moluscos y algas, entre ellos los ostiones en el norte y distintas experiencias acuícolas a lo largo de la costa chilena.
El desarrollo alcanzado por Chile responde, por lo tanto, a una combinación de condiciones naturales, institucionales, tecnológicas y económicas. Entre estos factores se encuentran:
- la extensa costa y geografía marítima del país;
- la presencia de fiordos y canales australes;
- la disponibilidad de agua dulce;
- condiciones oceanográficas favorables;
- y el desarrollo progresivo de capacidades científicas y productivas.
Una industria que creció junto a un ecosistema de proveedores
Uno de los efectos más importantes del desarrollo acuícola chileno ha sido la creación de capacidades que van mucho más allá de los propios centros de cultivo.
Alrededor de la actividad se ha consolidado una industria de proveedores que incorpora tecnologías y servicios especializados en ámbitos como:
- jaulas, redes, envases y materiales;
- sistemas de refrigeración;
- equipamiento metalúrgico y metalmecánico;
- electrónica;
- iluminación;
- energías renovables;
- consultoría ambiental;
- diseño de sistemas acuícolas;
- genética;
- siembra;
- soluciones y consultoría tecnológica.
De esta manera, el crecimiento de la acuicultura también ha impulsado innovación tecnológica, investigación científica, logística, servicios especializados y desarrollo de capacidades regionales.
De experiencias productivas a una actividad de escala internacional
El desarrollo de la acuicultura chilena no ocurrió de manera inmediata. Durante las últimas cinco décadas, el país fue construyendo capacidades productivas, científicas, empresariales y logísticas que permitieron transformar experiencias inicialmente experimentales en industrias de alcance internacional.
La salmonicultura es probablemente el ejemplo más visible: Chile pasó en pocas décadas desde experiencias experimentales de cultivo a convertirse en el segundo productor mundial de salmón de cultivo después de Noruega. Paralelamente, desarrolló una importante industria mitilicultora, concentrada principalmente en la Región de Los Lagos, que también alcanzó una posición relevante en los mercados internacionales.
Este crecimiento explica por qué la experiencia chilena ha sido estudiada como un caso de desarrollo acuícola acelerado, integración a mercados globales y construcción de capacidades productivas asociadas a los recursos marinos y acuáticos.
Una actividad que también enfrenta desafíos
El crecimiento alcanzado no significa que el desarrollo de la acuicultura esté resuelto.
Existen grandes desafíos asociados a:
- cambio climático;
- innovación;
- sostenibilidad;
- competitividad internacional;
- sanidad;
- adaptación regulatoria.
El desafío para Chile no consiste solamente en mantener sus niveles de producción, sino en continuar desarrollando una acuicultura capaz de combinar competitividad, conocimiento científico, innovación tecnológica y sostenibilidad.