Acuicultura global
Aporte alimentario
La contribución de la acuicultura a la seguridad alimentaria no se mide solo en toneladas: también importan el acceso, el precio, la diversidad y la sostenibilidad.
Una fuente creciente de alimentos para el mundo
Durante las últimas décadas, el crecimiento de la población mundial, el aumento de los ingresos y la mayor demanda por proteínas han incrementado la necesidad de producir alimentos de manera eficiente y sostenible.
En este escenario, los alimentos acuáticos han adquirido una importancia creciente. Peces, moluscos, crustáceos y algas aportan proteínas de alta calidad, aminoácidos esenciales, minerales, vitaminas y ácidos grasos beneficiosos para la salud humana.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que miles de millones de personas obtienen una parte importante de su consumo de proteínas animales y micronutrientes a partir de alimentos acuáticos, especialmente en regiones costeras y países en desarrollo.
Más de la mitad ya proviene de la acuicultura
La expansión de la acuicultura ha transformado la manera en que estos alimentos llegan a la población.
Según la FAO, más de la mitad de los alimentos acuáticos consumidos actualmente por la humanidad proviene de cultivos acuáticos.
Este cambio es especialmente relevante porque durante gran parte del siglo XX la principal fuente de alimentos acuáticos fueron las pesquerías extractivas. A medida que muchas de ellas comenzaron a enfrentar límites asociados a la capacidad de regeneración de las poblaciones naturales, la acuicultura adquirió un papel cada vez más importante en el abastecimiento mundial.
Seguridad alimentaria: mucho más que producir toneladas
La contribución de la acuicultura a la seguridad alimentaria no puede medirse únicamente por la cantidad de alimentos que produce.
También depende de factores como:
- accesibilidad;
- distribución;
- precios;
- sostenibilidad;
- diversidad de especies;
- valor nutricional.
Esto significa que producir más alimentos no garantiza por sí solo que estos lleguen a las personas que los necesitan.
La seguridad alimentaria requiere que exista disponibilidad, pero también acceso económico, distribución adecuada y sistemas productivos capaces de mantenerse en el tiempo.
Diferentes sistemas, diferentes aportes
La acuicultura contribuye a la alimentación de maneras muy distintas según el territorio y el tipo de producción.
En numerosos países de Asia y África, la acuicultura de pequeña escala cumple una función especialmente importante en:
- nutrición familiar;
- generación de ingresos rurales;
- reducción de pobreza;
- resiliencia alimentaria.
En cambio, especies de mayor valor comercial, como salmones, camarones y algunas especies marinas, participan principalmente en mercados urbanos e internacionales.
Por ello, el aporte de la acuicultura no es uniforme: puede contribuir al autoconsumo de una familia, abastecer mercados locales o formar parte de cadenas internacionales de alimentos.
Una forma eficiente de producir proteína
Diversas especies acuáticas presentan ventajas productivas frente a varios sistemas terrestres de producción animal.
Entre estas características se encuentran:
- buenas tasas de conversión alimenticia;
- menor consumo de agua dulce en determinados sistemas;
- menor requerimiento energético relativo para producir proteína animal.
La conversión alimenticia permite estimar cuánto alimento se necesita para producir una determinada cantidad de peso animal. Una mejor conversión implica utilizar menos alimento para generar la misma cantidad de crecimiento.
Esta eficiencia ha contribuido al creciente interés por la acuicultura dentro de las discusiones internacionales sobre producción sostenible de alimentos.
Producir alimentos también implica usar recursos
La eficiencia productiva no significa que la acuicultura esté libre de impactos.
El resultado ambiental depende, entre otros factores, de:
- la especie cultivada;
- el sistema productivo;
- el origen de los ingredientes utilizados en los alimentos;
- el uso de energía;
- el manejo sanitario;
- la calidad ambiental;
- el transporte;
- la tecnología utilizada.
Por ello, el crecimiento de la acuicultura debe ir acompañado de mejoras en sostenibilidad ambiental, bienestar animal, manejo sanitario, gobernanza y uso eficiente de los recursos.
Alimentos acuáticos y nutrición
El valor alimentario de la acuicultura también radica en la diversidad de organismos que puede producir.
Los alimentos acuáticos pueden aportar:
- proteínas de alta calidad;
- aminoácidos esenciales;
- vitaminas;
- minerales;
- ácidos grasos esenciales.
Este aporte resulta especialmente relevante en poblaciones donde los productos acuáticos forman parte habitual de la dieta y constituyen una fuente importante de micronutrientes.
Por esta razón, la acuicultura no debe entenderse únicamente como una industria productiva, sino también como parte de los sistemas de alimentación y nutrición mundial.
El desafío futuro
La capacidad de la acuicultura para aportar a la alimentación mundial dependerá de cómo continúe desarrollándose.
El crecimiento productivo deberá acompañarse de mejoras en:
- sostenibilidad;
- eficiencia;
- adaptación al cambio climático;
- sanidad;
- disponibilidad de alimentos;
- equidad;
- acceso a los productos.
En consecuencia, el desafío no consiste solamente en producir más alimentos acuáticos, sino en hacerlo mediante sistemas sostenibles, resilientes y accesibles.